antecedentes del proyecto
La idea surgió a comienzos de la década de los 90, para ayudar a paliar dos de los males endémicos de Galicia:
A raíz del accidente del Mar Egeo y tras un período de estudios de la fachada atlántica (desde Bretaña hasta Gibraltar), se llegó a la conclusión que la mejor ubicación posible para un gran puerto y refugio era la ría de Ares. En la fachada atlántica no hay apenas lugares protegidos, con amplios calados, escasa riqueza en flora y fauna, cercanos a una gran ciudad (pero a la vez alejados de zonas pobladas, pesqueras o turísticas) y con infraestructuras viarias próximas. La ría de Ares reúne todas estas condiciones que no se dan en el resto de las costas españolas. Tan sólo la bahía de Algeciras tiene unas características similares, aunque con calados limitados y agotamiento a medio plazo de sus superficies y muelles. No se trata de sacrificar la ría de Ares, sino de la ocupación de una costa pobre en riqueza medioambiental terrestre y marítima, sin población, ni monumentos culturales o históricos, ni restos arqueológicos en la zona litoral afectada. La instalación y operación del puerto mediante sistemas adecuados de control medioambiental no supondrá ningún problema, como en el caso de los enclaves del norte de Europa y especialmente los países escandinavos. Como norma general las rías gallegas no deben ser preferentemente zonas de refugio debido a su gran riqueza marina e importante población, y además los puertos gallegos tampoco están preparados para acoger buques en riesgo o de gran tamaño. Sin embargo, la ría de Ares es la de menor riqueza de Galicia y está poco poblada, y además es un lugar de refugio natural empleado habitualmente por los buques, conocido y reconocido por los gallegos y todos los marinos del mundo como el fondeadero natural histórico. Ante los temporales del otoño, invierno y primavera, el otro lugar de refugio de la fachada atlántica es al amparo de las islas Cíes, pero pertenecen al Parque Nacional de las Islas Atlánticas.
El proyecto Ártabros fue ampliamente divulgado en varios medios de comunicación sin embargo, la Administración desechó la conveniencia de un puerto público común para Ferrol y A Coruña, y proyectó sendos puertos exteriores en ambas ciudades. Dichos enclaves no aportan un significativo avance al panorama portuario gallego, pues se diseñaron básicamente para acoger los tráficos sucios y peligrosos de los puertos interiores y con una previsión de crecimiento enfocado al mercado local, en lugar de apostar por el desarrollo en consonancia con la evolución internacional y el necesario rol que Galicia debería tener en la fachada atlántica europea.
Dado que las administraciones no se interesaban por Ártabros, en 1998 se comenzó a impulsar como puerto privado, registrándose el anteproyecto en el Registro de la Propiedad Intelectual y el logotipo y la marca en Oficina Española de Patentes y Marcas. Para evitar localismos se le da el nombre de “Ártabros” (antiguos pobladores de la zona) y también en recuerdo del “Portus Magnus Artabrorum”, que los romanos preveían construir en la ría de Ares y que las Guerras Púnicas desbarataron. En 1999, dos multinacionales estaban dispuestas a construirlo siendo rechazado por razones muy subjetivas. Tras la catástrofe del Prestige se vuelve a retomar, pero todavía no se ha consiguido materializar.
En la etapa actual, el autor del proyecto ha recabado el apoyo de grandes empresas estableciendo acuerdos que posibilitaron presentar el Estudio de Viabilidad. Al día de hoy se continúa a la espera de una contestación oficial.